Aguas Décima realizó su primera medición de huella de carbono organizacional. El resultado: 1.189 toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO₂e), durante el primer trimestre de este año La medición marca el inicio de una gestión sistemática de sus emisiones de gases de efecto invernadero.

El levantamiento, correspondiente al período enero–marzo, permitió establecer una línea base clave para evaluar el desempeño ambiental de la compañía en el tiempo, relevante para orientar decisiones estratégicas en materia de sostenibilidad y eficiencia operativa.

Los resultados evidencian que las principales fuentes de emisión corresponden al consumo de electricidad con 572 de tCO₂e (unidad de medida usada en la materia), que representa el 48% del total de la compañía; y la extracción de lodos, con 465 tCO₂e (39%). En conjunto, ambas categorías representan cerca del 87% de la huella total, y concentrarán los principales focos de atención futura.

Desde la compañía destacaron que este primer ejercicio no busca comparaciones históricas, sino generar un punto de partida confiable para identificar oportunidades de mejora y priorizar acciones de reducción de emisiones en los procesos críticos de operación. "Esta medición nos permite detectar las fuentes de gases de efecto invernadero y establecer medidas concretas para disminuirlas", explicó el encargado de medio ambiente de Aguas Décima, Alexis Pérez, quien enfatizó la mirada de avanzar hacia una operación más sostenible.

La información obtenida a partir de la medición de la huella de carbono permitirá impulsar iniciativas de eficiencia energética, optimizar procesos y monitorear la efectividad de las futuras acciones de mitigación, en línea con los compromisos ambientales suscritos por la compañía en su hoja de ruta estratégica.